domingo, 31 de octubre de 2010

Demasiados deseos arrojados por el retrete . .

He desperdiciado demasiadas estrellas fugaces.He maldecido el cielo lleno de estrellas, he blasfemado contra noches de agosto que hervían de  nubes, he esperado demasiadas veces ver una luz de más en el cielo ya demasiado luminoso, me he maldecido demasiadas veces por no haber mirado hacia el punto justo en el momento justo, he desperdiciado demasiados deseos. Me he equivocado en demasiados deseos.He caminado por demasiados senderos desolatos, escalado demasiadas colinas empinadas, he evitado demasiados agujeros en carreteras devastadísimas del campo, lanzado demasiadas pidras en pozos profundos y oscuros; he tirado un patrimonio en mil fuentes. Me he vuelto dependiente de los relojes, cuando las horas y los minutos se vuelven iguales, y de mis pestañas, cuando caían. Mis cumpleaños se volvieron importantes solo en el momento de soplar las velitas.
Todo por un deseo. Uno, dos, mil deseos. Deseos siempre sobre ti, amor. 



Demasiados deseos dejados al viento, te he puesto delante de mi y de todo lo que quería mas allá de ti, amor. Dime que has deseado tu para mi, tesoro, dime porque no te has girado, di me porque no me has amado,dime que efecto tiene ser el sujeto de noches nubosas, de cumpleaños bañados de mascaras, de relojes puestos a las 6.06 de la mañana y de pozos sin fondo.
Dime porque no me miras, amor.

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